

Y un chotis para bailar "Madrid" en la voz de un tenor madrileño Plácido Domingo
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Mis ladridos son cantos a la vida, ladro luego existo, ladra tú conmigo




donde recordando besos trasnochados nos tomamos unos cafelitos y algo más, aunque ya no es lo que era y los precios tampoco. Pasamos por delante de “Gades”, pero es domingo y está cerrado, la calle de Jesús, la de la iglesia de Medicenali nos ofreció unas tapas en la Taberna de “La Dolores”, cada vez más cara pero con una cerveza estupenda, bien tirada y en “Cervantes” unos ahumados. En la calle Huertas, “La Fídula”, el “Populart”, y “El
Helecho”.
En “casa Alberto” un “rabo de toro” y en “Los Gatos” unas “bravas” .En “La Trucha” en Nuñez de Arce, unas berenjenas rebozadas En la calle Tetuán en “casa Labra”
un bacalao. En la “taberna de Antonio Sánchez” en Mesón de Paredes, unos callos y un rabo de toro. En “Extremadura” en la calle Libertad una paradita para sentarnos a comer, un jamón ibérico y un ragú de ciervo y tras del postre el licor de lagarto.Pero fue en la Plaza Santa Ana, frente al teatro Español, donde comenzó en realidad nuestro Gran Paseo por el Madrid de las Letras. Paseo que aconsejo y que abajo detallo, cuantas mas paraditas, mas letrados. 

plaza de Pontejos, calle del Marqués Viudo de Pontejos, Posada del Peine, calle Postas, calle Zaragoza, calle Botoneras, calle Toledo, cava de San Miguel....
Y el martes, 15 de mayo a festejar a San Isidro, a la romería, a bailar un chotis y a beber agua de la fuente, con lo más castizo de Madrid.


Será un eclipse total ya que la luna estará en su fase de luna llena y estará dentro por completo del cono de sombra proyectado por la umbra (la parte mas oscura de la sombra) de la Tierra...
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y
más

Nació en Grecia y desarrolló todos sus trabajos en la isla de Creta. Resulta asombroso y casi milagroso, que sin que se le conozcan otros medios que la simple observación del cielo pudiera determinar la precesión de los equinoccios. Él fue quien dijo que el eje de La Tierra se movía describiendo sobre el firmamento una circunferencia a razón de 53'' por año, y que un ciclo completo se realizaría en unos 26.000 años.
Por primera vez, en nuestra era, y después de olvidadas las teorías griegas, vuelven a enunciarse las grandes verdades universales por Nikolaus Kopérnikus, el canónigo de Frauenburg. Parece imposible que aquello pudiera haberse perdido.
Aunque sus trabajos no fueron espectaculares, dedicó su vida al estudio del cielo; en Dinamarca (isla de Sven, en el Sund, hoy de Suecia) inició lo que es en la actualidad el magnífico observatorio de Sund (el Uranienborg). Su tesón y su dedicación permitieron años después a Kepler trabajar en este observatorio y conseguir sus descubrimientos. Murió el año 1601 en Praga como astrónomo imperial, después de ser expulsado de Dinamarca.
Galileo siguió las enseñanzas de Copérnico y enterado del descubrimiento del anteojo (Holanda 1609) se fabrica uno por sí mismo. En 1610 (7/01/1610) descubre los satélites de Júpiter. ¡Copérnico tenía razón! hay otros mundos parecidos a la Tierra que ya no es el centro de todo movimiento. Parece imposible que los obcecados de la época no quisieran ni siquiera mirar por el anteojo para ver por sí mismos el descubrimiento. Tomo definitivamente la defensa del canónigo de Frauenburg y empiezan sus sufrimientos. El 23 de junio de 1633 en Roma, ya viejo y casi ciego jura que el mundo es como dicen los demás. Ni se ha probado nunca que le dieran tormento, ni la famosa frase que colérico pronunciara después ¡Y, sin embargo, se mueve! son cosas que estén probadas.
Después de los trabajos de Galileo, los rigurosos trabajos y demostraciones científicas de Kepler no podían ser ya ignoradas. Las leyes que rigen los movimientos de los planetas, y los de sus satélites se denominan en su honor leyes de Kepler. La vida de Kepler es una constante novela de "suspense" entre la gloria y la mendicidad, más de lo segundo que de lo primero. El emperador Rodolfo le nombra sucesor de Tycho Brahe y a la destitución del emperador queda sin cobrar sus emolumentos comenzando para él un constante peregrinar entre ciudades según las guerras religiosas le obligaban. Perseguido como católico, pierde toda la fortuna de su mujer, muere pobre y viejo en un mercado de pescado de Regensburg el 15 de noviembre de 1830. Su tumba fue profanada y destruida en la guerra de los 30 años que arrasó las tierras alemanas.